Vicente López Alcayna Biography

En arte, concretamente el abstracto, las cosas tal vez no resultan creíbles, no responden a nada demostrable ni físicamente reconocible, está sustentado por una necesidad interior, por la fuerza de una convicción, una ilusión y un deseo de trasmitir con énfasis todo lo que se encuentra en nuestro interior, tal vez también, en nuestro intelecto. Al producirse así, son la verdad en nosotros, son la esencia poética de las cosas, de nuestras cosas, la máxima verdad que podemos obtener para preguntas sin respuesta o tal vez la respuesta está en nosotros.

Vicente López Alcayna es uno de los muchos pintores del informalismo del siglo pasado y de este. Nacido en Valencia en 1943, estudió en la escuela de Artes y Oficios de Barcelona, ingresa en la Escuela de Bellas Artes de esta ciudad. Tras muchos años de realismo, descubre su gran pasión por los terrenos de la abstracción que no abandona desde entonces. Descubre que a través de la madera, los trapos, los hierros, los clavos el alambre y muchos más elementos, son fundamentales para convertir a partir de ese momento en el vehículos matéricos de una pintura tan rica en connotaciones poéticas como en la expresividad de sus emociones.

Vicente López Alcayna es uno de los exponentes del informalismo español de la segunda mitad del siglo XX. Nacido en Valencia en 1943, estudia en la Escuela de Artes y Oficios de la ciudad de Barcelona para ingresar posteriormente en la de Bellas Artes de de Valencia. Tras su decisivo recorrido por el mundo del realismo, se adentra en los terrenos de la abstracción, que no abandona ya en toda su trayectoria. Es entonces cuando descubre que a través de la materia es donde puede establecer un diálogo con el espectador, convierte a partir de ese momento en el vehículo de una pintura rica en connotaciones poéticas como expresiva en su percepción. En su trayectoria, plena de coherencia, pueden distinguirse sucesivos momentos evolutivos, con sus primeras obras todavía figurativas y con el determinante de las materias se consolida en una pintura de corte alegre, sin la representación de la tragedia que sus obras en su fuero interno pretenden representar. A partir del nuevo siglo, su pintura se convierte en la representación de sentimientos internos. A través de las formas y de los volúmenes trata de representar la fortaleza de la naturaleza, la naturaleza del hombre, su propia naturaleza y su más intimas emociones. Su pintura se convierte día a día en una representación cada vez más sosegada donde se transcribe con nitidez su casi plenitud creativa dejando atrás las turbulencias de circunstancias menos serenas.